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En un emocionante video saluda al Papá por su cumpleaños

Silvina entendía que por su trabajo de enfermera que atiende, mayormente, a embarazadas y puérperas, sería conveniente mantener distancia con su hijo Valentín, de 4 años, y llevarlo a lo del tío. A Franco, que trabaja en la guardia con pacientes posiblemente infectados con coronavirus, le preocupaba esa vulnerabilidad, pero no quería mudar al hijo a lo de su cuñado. Víctor, hermano de Silvina, tío de Valentín, lo terminó convenciendo. MIRÁ EL VIDEO!!!

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Ninguno de los adultos imaginaba que la cuarentena se extendería tanto. Silvina Guerrero (37) y Franco Acosta (32) son pareja, padres de Valentín, y trabajan en el Hospital de la Madre y el Niño en la ciudad de La Rioja. La medianoche del lunes 16 de marzo, desvelados y al borde de la cama, la pareja debatía qué hacer.

“Tenemos que llevarlo, no podemos arriesgar a que esté con nosotros”, defendía ella. “Tomaremos todas las precauciones, vamos a estar bien los tres”, contrarrestaba él. Al mediodía del martes 17, Valentín llegaba de la manito y con una sonrisota a la casa de tío Víctor y de la prima Victoria (9),

“¿Cuándo pasan a buscarme, mami, esta noche, o mañana?”, preguntó Valen en la puerta de la casa del tío. La respuesta se demoró unos segundos. “¿Te acordás que te hablamos de la cuarentena? Hay que cuidarse y no salir, ¿te acordás?. El sábado te pasamos a buscar”.

Aunque no muy convencido, Valentín se despidió apurado de sus padres y se fue corriendo a jugar con la primita, actividad que era más urgente que la explicación de mami.

Hace cuarenta días que Valentín no ve a sus padres quienes, responsablemente, decidieron aislarse para no contagiarlo, situación bastante probable debido a sus labores.

“Ya no sé más qué hacer. Lo llamo por videollamada y luego soy yo el que se queda angustiado, triste. Entonces lo llamo por teléfono pero su vocecita me queda repiqueteando. Decidí llamarlo menos, o que lo haga mi mujer y después le pregunto todo a ella”. Franco está confundido, no tiene en claro cómo proceder. “A veces quiero ir a buscarlo y llevármelo pero mi cuñado me hace entrar en razón”.

La mañana del martes 17, antes de dejarlo en casa del tío, Franco y Silvina le explicaron a Valentín cómo sería la situación.

Más estoica, menos vulnerable, Silvina lo puede manejar un poco mejor, “o un poco menos mal”, corrige sonriendo. “Pero el otro día no me aguantaba estar sin verlo tanto tiempo, llamé a mi hermano y me dijo que Valen estaba durmiendo la siesta. Aproveché que tenía un rato libre y me fui a verlo cómo dormía, pero desde afuera, a través de la ventana”, repasa con emoción y cierto malestar. “Lo miraba y lo miraba, tan lindo… Mi hermano se apiadó y me trajo unos mates y me quedé como cuarenta minutos con la mirada clavada, hasta que empezó a despertarse y me fui, no quería que se pusiera mal”.

Silvina cuenta que nunca imaginó que la cuarentena duraría más de dos semanas. La desazón de Franco se potenció porque días atrás cumplió años estando de guardia y rodeado de toda soledad posible.

“Tenía un bajón, no sabés, hasta que me llegó un video que hizo Valentín que me movilizó las entrañas… Llanto y alegría, una mezcla que me sacudió el bajón”, cuenta. En el video, el chico de 4 años le dice: “Feliz cumpleaños, papito. Sé que estás trabajando en el hospital con mami y no podemos estar juntos. Cuando pase la cuarentena, ¿me van a venir a buscar, cierto?”.

Víctor Guerrero (44), tío de Valentín, fue el autor intelectual del video y pretendía darle una sorpresa a su cuñado “sabiendo que anda de capa caída, con sentimientos encontrados. “Valen está bárbaro, no es que está triste y llora. No, para nada. Él no para un segundo, juega a la pelota, con los autitos, con los soldaditos, corre en un patio que tengo al fondo y se divierte con la prima, que se siente un poco celosa porque dejó de ser la princesita de la casa”, describe este empleado del Ministerio de Desarrollo de La Rioja, que realiza home-office.

Cuenta Víctor que fue él quien terminó de hacer “el trabajo fino”, de persuasión, con Franco, que se resistía. “Es comprensible, me pasaría igual, él quiere estar con su hijo, pero le dije que en La Rioja no se respeta el aislamiento como se debiera, acá es todo a la ligera, y este virus es altamente transmisible. Franco es enfermero, la tiene clara y comprendió, aunque no deja de ser algo que le cueste aceptar”, explica su cuñado. “Igual, se tranquiliza cuando lo ve en las fotos y los videos que le mando donde el nene está contento, disfrutando”.

Con el tío. Hace unos días Victor ayudaba a su sobrino con algunas tareas lúdicas que le mandaron a Valentín desde el jardín.

“Extraño desayunar y almorzar con Valen, como solíamos hacer, también jugar a la pelota en la plaza, salir a pasear, ir al campo y andar a caballo… y ni hablar sus besos y abrazos. Cada vez que nos íbamos a acostar, rezábamos juntos. Y cuando se despertaba me decía ‘papi, te amo’”. A Franco le cuesta hablar, por eso optó por escribir estar líneas por WhatsApp. “Sé que está bien con el tío, de quien es muy apegado, y está la primita, pero eso no quita mi sentimiento. Es muy chiquito, pero se comporta como un muchachito”.

La aparente coraza de Silvina temblequea cuando describe a Valentín como “un chico súper demostrativo. Sorprende lo cariñoso que es y siempre dice ‘papi te quiero, mami te amo’. Ese silencio en la casa, a veces, cuesta digerirlo, pero intentamos convencernos una y otra vez que fue la mejor decisión. No nos arrepentimos, pero no pensábamos que llegaríamos a los cuarenta días sin verlo. De haberlo sabido, no lo hubiéramos hecho”.

Franco, el papá de Valentín se quiebra cuando recuerdo a su hijo. “Extraño todo de él. Cuando nos vamos a acostar rezamos juntos y cuando se despierta, lo primero que dice es ‘papi, te amo’”.

Entiende Silvina que “a Valen puede resultarle más llevadero porque él cada día espera que sea el último día para volver a casa. Aunque sabemos, por lo que me cuenta mi hermano, que hay noches en las que está sentadito en la cama, desvelado, y repite que quiere irse a su casa. Mi hermano lo tranquiliza y se duerme en paz, pero eso me estruja el corazón. Nosotros, que sabemos cómo viene la situación, se nos hace cuesta arriba, pero ya está, esperemos que después del 10 de mayo no haya otra extensión”.

Silvina quisiera que “este sacrificio que estamos haciendo con mi esposo pudiera servir para concientizar a la población y aceptar que estamos en cuarentena, no se puede salir de las casas, hay que mantenerse aislado. Si Valentín, de cuatro años, entiende perfectamente que no puede ver a sus papás ni tampoco visitar a sus abuelos, ni jugar en la vereda, ni ir a la plaza, ¿por qué la gente más grande no lo entiende?”.

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