Al radical ya no le alcanzará con solo ser ‘antibederista’

Al radical ya no le alcanzará con solo ser ‘antibederista’

El Lunes pasado en este mismo espacio te advertíamos que sería una ‘semana clave’. Así fue: la salida de Ricardo Guerra del Gobierno de la Provincia significa el mayor punto de inflexión en la Gestión de Sergio Casas. Este será solo el inicio del cimbronazo que atravesará el oficialismo, que profundizará su distanciamiento del ‘bederismo’. El objetivo es 2019.

Desde hace varios años, y con más fuerza desde Enero de 2012 cuando Famatina resiste la embestida de Osisko y la imagen del entonces Gobernador Luis Beder Herrera comienza a caer, Julio Martínez tiene un único mérito político: edificarse como principal opositor al ex Gobernador.  Hasta ahora uno dice ‘antibederismo’ y naturalmente surge el nombre de Mashasha.

Gracias a ello, logró ser Diputado Nacional,  Ministro de Defensa de la Nación y Senador Nacional. Pero nunca cambió el eje de su estrategia: sin obras para La Rioja, sin iniciativas propias, sin gestiones que beneficien a la Provincia; su único eje de campaña siempre fue aglutinar los votos ‘antibederistas’.

Con esa estrategia, si bien nunca le alcanzó para lograr el premio mayor de la Gobernación, Julio Martínez pudo consolidarse como máximo líder opositor, repitiendo candidatura cada dos años (2011 Gobernador, 2013 Diputado Nacional, 2015 Gobernador, 2017 Senador y es un hecho que en 2019 Gobernador) y cosechando un importante caudal de votos, que en las Legislativas le alcanza para vencer, pero en las Ejecutivas por ahora pierde.

Pero hay un dato esclarecedor para entender el escenario que se viene: no son votos propios, en su gran mayoría son votos ‘anti’ (anti K y anti Beder). Nadie en su sano juicio puede decir que los 90.250 votos que recibió Julio Martínez el 22 de Octubre de 2017 corresponden a riojanos ‘martinistas’. Lo mismo pasa con los 80.235 sufragios que obtuvo Mashasha en Julio de 2015 cuando aspiró a la Gobernación, y con los 84.902 riojanos que votaron por JM en 2013 para consagrarlo como Diputado Nacional.

Julio Martínez usufructuó el voto opositor para agigantar su figura. Solo con el hecho de posicionarse como ‘anti Beder’, Mashasha logró cimentar una carrera política que le permitió llegar hasta un Ministerio de la Nación, y –hoy por hoy con la predominancia del Macrismo- quedar a un paso de la Gobernación de la Provincia. Sin obras, sin inversiones millonarias en campañas, sin estrategias sobresalientes, con solo ser ‘antibederista’ Martínez está a un paso de destronar al PJ del poder.

Quizás en los anteriores dos párrafos se pueda encontrar la verdadera explicación a la histórica decisión que tomó el Gobernador Sergio Casas el último martes, sacando de la ‘Caja’ a quien Beder considera el Horcón del Medio del Gobierno Provincial. La salida de Ricardo Guerra del Gabinete, más algunas noticias y hechos que se conocerán en los próximos días, convencerán al ciudadano de que el Gobernador se distanció definitivamente de su antecesor.

En los días venideros, los Intendentes del Interior (con la excepción de Silvia Gaitán) subirán su tono crítico contra el ex Gobernador, respaldando al mismo tiempo al actual mandatario y pidiendo una interpretación de la Constitución para habilitar la Re-reelección de Sergio Casas; más precisamente, sería la Jefa Comunal de Aimogasta la que haría una presentación judicial para que se compute ‘un solo período’ a Sergio Casas. A su vez, no se descartan nuevos cambios en el Gabinete, apuntando contra las figuras más cercanas al Diputado Nacional. El bederismo seguirá siendo carne de cañón.

Por otra parte, se espera que se mediatice una auditoría gubernamental, pidiendo esclarecer el destino de los 300 millones de dólares que la Provincia tomó en Bono Verde ante entidades internacionales. Por último, algunos creen que esta ola antibederista podría lograr hasta un repentino acercamiento del Gobernador al Presidente de la Nación, siempre con el mismo objetivo: diferenciarse del antimacrismo que proclama Beder Herrera.

Disputa del voto antibederista

En este nuevo escenario, con al antibederismo no solo proclamado por Julio Martínez, sino también por el Intendente capitalino Alberto Paredes Urquiza, y ahora por el sector que comanda el Gobierno Provincial; a Julio Martínez no le alcanzará con ser ‘antibederista’ para cumplir el sueño de llegar a la Casa de las Tejas.

Del total de esos 90 mil votos en 2017, 80 mil en 2015, y 85 mil en 2013 que obtuvo Julio Martínez, el grueso mayor corresponde a ciudadanos opositores, denominados ‘anti’. Ahora, esos votos deberán dividirse –en 2019- en al menos tres listas: Martínez, APU y el candidato de Provincia. De esta manera se desnaturaliza la estrategia de Julio Martínez en las últimas elecciones: ahora deberá mostrar ‘algo más’ que el solo hecho de ser ‘anti bederista’ para alzarse con el piso de 80 mil votos que viene cosechando.

Claro está que Julio Martínez no se quedará de brazos cruzados viendo como se le dilapida el caudal de votos que ostenta. Se espera que se profundicen las críticas al ex Gobernador, pero con un aliciente: siempre pegándolo a la figura de Sergio Casas. Mashasha tiene un as bajo la manga, que usará apenas se mediatice o judicialice alguna denuncia de Casa de las Tejas contra Beder: todo lo que se ha hecho desde el 10 de Diciembre de 2015 tiene la ‘firma’ del actual Gobernador. Mashasha arrinconará a la opinión pública a pensar solo dos alternativas sobre Casas: cómplice (corrupto) o inoperante (dejando que pase todo sin darse cuenta).

En esa disputa por ver quién es más antibederista, hay un tercer actor: Alberto Paredes Urquiza. El año pasado el Intendente capitalino encabezó varias marchas con el cartelito ‘Basta Beder’; las encuestas le comenzaron a sonreir y APU hoy ya no se conforma con secundar a Mashasha. Vale agregar que cada vez que se le consultó al Jefe Comunal sobre su vuelta al PJ, repetía que “sigo siendo peronista, pero mientras esté Beder en la conducción, no tengo lugar”. Ahora Beder no está: ¿volverá APU al oficialismo Provincial?.

Como sea, estos tres sectores se disputarán el voto ‘antibederista’ en 2019. El ‘antibederismo’ ya no tendrá un solo referente claro y definido, por el que los ciudadanos se volcarán; sino que se repartirán entre –además de Mashasha- el espacio del Paredes Urquiza y el casismo. En ese panorama, el voto ‘bederista’ para a ser determinante. Luis Beder Herrera insiste que no será candidato, pero hay una dato objetivo e inapelable: dentro del PJ el Diputado Nacional es quien más mide. Ese 25% de votos que Beder tiene como piso será decisivo para definir la próxima elección.

En el casismo aseguran que ese voto no se fugará, pero para ello esperan un ‘gesto de grandeza’ del ex Gobernador en pos del Partido. ‘Tiene que pasar algo similar a lo que sucedió en 1995, venía desgastada su figura por lo de Golo de la Vega y la estatización del Banco, se hizo a un lado y desde atrás fue parte de la estrategia poniendo a Lito Asís como Vicegobernador’, explica una fuente intra gubernamental a RL. El ultra casismo no descarta que pasado el torbellino, allá por Marzo de 2019, Beder -totalmente alejado de la escena pública- ponga el candidato a Vicegobernador para sumar ese voto cautivo del Bederismo a la fórmula del Oficialismo.

El 2019 los riojanos tendremos unas elecciones desnaturalizadas con respecto a lo que venimos viviendo desde hace más de una década: ya no será un mano a mano entre bederismo y antibederismo, sin importar los nombres de los candidatos ni sus propuestas. El objetivo de Casa de las Tejas es desplazar al ex Gobernador como ‘eje’ definitorio de la elección. Con dos o propuestas ‘antibederistas’, habrá que mostrar y ofrecer otra cosa para llegar a la Gobernación.