#Opinion El nombre del candidato es lo de menos

#Opinion El nombre del candidato es lo de menos

Ni el Bederismo podrá vencer a Mashasha sin la colaboración de Casa de las Tejas, y mucho menos el denominado ‘casismo’ tendrá la posibilidad retener el poder prescindiendo del liderazgo y poderío del ex Gobernador. Antes de comenzar cualquier tipo de análisis, el PJ debe entender esa premisa. Es así que la tentativa disputa por el ‘nombre’ del candidato pierde validez, lo importante -y crucial- es la Unidad.

Unidad o no, esa es la cuestión. Hoy más que nunca la sabia advertencia del General Juan Domingo Perón sirve para anticipar lo que puede pasar el año que viene en el Partido Justicialista; solo habría que agregarle 19 años a aquella exhortación de Perón. “El año 2000 nos encontrará unidos o dominados”, aseguraba Perón el 11 de Noviembre de 1953 cuando se dirigía a sus seguidores en la Escuela de Guerra. Ayornando su discurso a los tiempos que corren, la frase que deben entender los dirigentes justicialistas riojanos es “el 2019 nos encontrará unidos o dominados”.

Si el PJ riojano logra sostener –o reafirmar (APU)- la Unidad dentro del Partido, podrá retener el poder en las elecciones del año que viene. De lo contrario, si prevalecen las internas, fisuras y rupturas partidarias, el PJ deberá ir preparándose para ser ‘dominado’ por Cambiemos, que con todo el apoyo de Nación pondrá todas sus fuerzas para fomentar e impulsar esas ‘rupturas’.

Teniendo en cuenta esta línea de análisis, pierde importancia la disputa que tienta a todos los medios y al microclima político en general: ¿quién será el candidato?. El aspecto vital que definirá la elección a favor o en contra, es la Unidad –o no- del PJ. Quien parezca el peor candidato posible triunfará si el PJ va unido, y quien aparente ser el mejor candidato saldrá derrotado si el PJ está dividido.

Es por ello que los principales ‘armadores’ del PJ (el Presidente del Partido y el Gobernador de la Provincia) no prestan demasiada atención a las constantes disputas por ‘posicionamiento’ para una posible candidatura propia, sino que buscan que la Unidad ‘se doble pero no se quiebre’. ‘Hacer algo para medir un punto más en una encuesta, pero que ‘ese algo’ cueste que uno o varios compañeros se alejen del partido, lejos de acercarlo a la candidatura lo alejan considerablemente’, confió a RL uno de los Popes del PJ.

Intentemos clarificar esta teoría poniendo números a nombres propios, no sin antes aclarar que es meramente aleatorio a modo ejemplificador. Supongamos que Quintela mide 12%, Madera 11%, Gaitán 10%, Del Moral 9%, Juan Luna 8% y un ‘Pre Candidato X’ 1%. Vale el siguiente análisis: si Quintela es candidato contará con el apoyo de Madera y –quizás- Luna, pero no con el de Del Moral y Gaitán, por lo que acumularía un  31%. Si Madera es candidata, el escenario es similar, llegando a un 31%. Si el Candidato es Del Moral, contaría con el apoyo de Gaitán, pero no con el de Quintela-Madera-Luna, por lo que alcanzaría un 19%. Por más que sean datos a modo de ejemplo, ni el 31% ni el 19% alcanzan para vencer a Cambiemos.

Ahora bien, imaginemos que el ‘Pre Candidato X’, a pesar de medir 1% si llegase a ser candidato contaría con el respaldo de Quintela, Madera, Luna, Gaitán y Del Moral. De esa manera, con todo el PJ Unido, el ‘Pre Candidato X’ lograría un 51%, suficiente para vencer a Julio Martínez. Esto es lo que los dirigentes justicialistas deben entender: no importa medir un punto más o menos en las encuestas, sino la capacidad que tiene cada pre candidato para ‘aglutinar’ el respaldo de toda la dirigencia provincial del Partido. ‘De nada sirve medir un punto más si en Vinchina o Malanzán no conocen tu nombre ni están dispuestos a trabajar por tu probable candidatura’, agrega nuestra fuente.

No se trata de un escenario nuevo para el PJ: en 2015 sucedió algo similar. No importó quién era más popular o medía más, sino cuál era el dirigente más aceptado por la dirigencia. El camino hacia la interna del 8 de Marzo comenzó con Sergio Casas midiendo 2% de intención, muy por debajo de la popularidad del entonces Ministro de Infraestructura (Néstor Bosetti) e incluso del Diputado Nacional Javier Tineo. Sin embargo, con el aval de Beder claro está, Casas supo seducir a la mayor parte de la dirigencia justicialista y su triunfo fue apabullante.

Con lo puesto, en la Casa de Todos y Casa de las Tejas es hora de dejar de mirar las encuestas –muchas de ellas de dudosa procedencia- y comenzar a descifrar cuál es el dirigente con mayor capacidad de poner en fila la tropa justicialista para que se encolumne detrás suyo. Al respecto no hace falta ser un especialista en la materia para saber que solo dos nombres están en condiciones ser el ‘Pre Candidato X’: Sergio Casas y Luis Beder Herrera.

El primero está imposibilitado constitucionalmente para ser candidato, y ha dejado claro a su entorno más íntimo que de ninguna manera permitirá que ‘se toque’ la Constitución Provincial. El Segundo, en cada aparición pública que tiene –e incluso en off con sus allegados- asevera que no está en sus planes volver a la Gobernación. Si Beder Herrera ‘no se deja convencer’ (si lo hace, no habrá discusión alguna), el candidato del PJ saldrá del consenso de estos dos líderes; y la Interna –si es que llega a concretarse- será, como pasó en 2015, solo para legitimar y dar popularidad al candidato ‘bendecido’ por Beder y Casas.

Cambiemos espera

Por más esfuerzo que se haga por ‘arrebatar’ la agenda política al oficialismo, Julio Martínez no tendrá más que aguardar a ver ‘qué pasa en el PJ’ para dilucidar cuáles son sus chances certeras de concretar el sueño de la Gobernación. En una Provincia netamente peronista como La Rioja, Mashasha sabe que no depende de él su probable arribo a la Casa de las Tejas: solo llegará si el PJ se equivoca y se lo permite.

Sin embargo, lejos de quedarse con los brazos cruzados, el martinismo trabaja para ayudar al justicialismo a que se siga equivocando. El problema radica en que las equivocaciones ajenas provocan equivocaciones propias, poniendo en riesgo el único caudal propio de votos con el que cuenta el radicalismo.

En Agosto del año pasado, sin la ayuda de Paredes Urquiza, Julio Martínez perdió ante un ‘oculto’ Carlos Menem. En el camino a Octubre APU rompió con Provincia y trabajó para Mashasha, siendo una pieza fundamental en la victoria ante Menem el #22O. Ergo, como primer objetivo –antes de pensar en nuevas incorporaciones peronistas a su frente- Martínez debe bregar por retener, cueste lo que cueste, al paredismo. A pesar del espaldarazo que recibió de propio APU el jueves último en Famatina, no será tarea fácil para el martinismo, ya que una maquiavélica jugada del Dr. podría arrinconar al Intendente Capitalino.

En los últimos días corrió fuerte el rumor sobre un desdoblamiento de las elecciones para Gobernador e Intendente. Tal como pasó en 2007, los riojanos votaríamos primero Gobernador y luego Intendente. Este escenario le impediría a Julio Martínez ir con la ‘colectora’ de Paredes Urquiza Intendente en Capital. Sin APU candidato (no aceptaría ser Vicegobernador), el PJ podría ir a la caza de un amplio sector peronista del paredimos, que sin traicionar a Paredes Urquiza (ya que no sería candidato) podría trabajar para la lista del PJ.

Para no repetir el traspié de Octubre de 2017 el peronismo necesita achicar la diferencia adversa en Capital. Si se reduce la cifra de 18.000 votos a la mitad, incluso perdiendo Capital por 9.000 votos, el triunfo en la Provincia estaría garantizado por el ‘Interior’.

Interior que Julio Martínez no puede descuidar: tras la llegada de Néstor Bosetti, el martinismo padeció la primer baja. En Chepes, Daniel Miranda (cosechó más de 1500 votos el año pasado) admitió que ‘no le atiende el teléfono a Julio Martínez porque se olvidó de quiénes lo acompañamos desde el principio, dándole cargos y recursos a peronistas como Bosetti y Felipe’.