#Opinion Las estrategias del Paredismo y el Martinismo

#Opinion Las estrategias del Paredismo y el Martinismo

No habrá internas abiertas ni se definirá por consenso, son dos las posibles variables que erigirán al candidato a Gobernador de Cambiemos desde Casa Rosada: Pragmatismo o Acuerdo Partidario. Paredes Urquiza saca vantaja en el ‘esquema de acumulación’ que tanto gusta en el Macrismo, pero Martínez se terminará imponiendo si el Presidente respeta el Acuerdo Partidario con la UCR. Si solo importa La Rioja, APU es el favorito; si el escenario nacional se impone, Mashasha será el candidato. 

El camino a la Gobernación ya está en marcha, no solo para el oficialismo, sino para los dos referentes de la oposición que tienen ambición de suceder a Sergio Casas. Por distintos motivos, Julio Martínez y Alberto Paredes Urquiza creen ser ‘el candidato indicado’ para destronar definitivamente del poder al Bederismo en la elección del año próximo. Ambos tienen argumentos sólidos para creerlo, que llevan semana a semana hacia Buenos Aires para que sean analizados en profundidad en Casa Rosada.

La definición del candidato no será ni por Internas ni por consenso en un posible plenario local de Cambiemos (UCR, PRO y Encuentro Por La Rioja). Ambos saben que el candidato se decidirá en Casa Rosada, y sea cual sea la definición, tanto en el paredismo como en el martinismo se acatará la orden sin chistar, entendiendo que el máximo objetivo -más allá de quien resulte candidato- es terminar con el Bederismo.

APU, el candidato de la Acumulación

En estos dos años y medio que el Macrismo se apresta a cumplir a cargo del Gobierno Nacional, han demostrado que el ‘pragmatismo’ es el eje estructural de Cambiemos. Todas las otras variables (antecedentes, compromisos asumidos, acuerdos políticos, etc.) quedan relegados ante el pragmatismo: fiel a su estilo empresarial, Macri pone a los ‘resultados’ por encima de todo.

Eso es lo que ilusiona al paredismo: llegado el momento de la definición, el macrismo se olvidará de lo hecho por cada uno en el pasado (por ejemplo, el arduo trabajo de Mashasha para que Macri apabulle a Scioli en La Rioja), y primará las posibilidades concretas que ofrece cada precandidato para vencer al peronismo.

El ‘esquema de Acumulación’ que persiguen los asesorados por Durán Barba favorece notablemente a Paredes Urquiza. Si Julio Martínez es el candidato acumula al radicalismo, el PRO y a Paredes Urquiza, que decididamente apoyará su candidatura. Pero si el candidato elegido es Alberto Paredes Urquiza, además de acumular al radicalismo, el PRO y –obviamente- el paredismo, suma a un amplio sector del peronismo que es opositor al bederismo pero que por principios no votará un radical como Gobernador.

El macrista (UCR y PRO) votará por Macri. Sin importar cuál sea el candidato, votará por la boleta que represente a Cambiemos. Aunque quizás no coincida con la decisión de que APU sea el candidato, si la opción es Beder Herrera o algún delfín suyo, no dudará en votar por el actual Intendente capitalino. Pero en la variable inversa, reina la incertidumbre: ¿el peronista que hoy simpatiza con APU votará a Cambiemos si Paredes no es el candidato? ¿Votarían a un radical?. Es por ello que –según la corriente pragmática de Cambiemos- cuando se defina el candidato, no se primará lo que piense el ‘ultra macrista’, sino que se tendrá en cuenta la postura de la gran cantidad de riojanos que ‘están en el medio’.

El General Perón solía decir que “el 33% de los electores son peronistas y nos van a votar pase lo que pase, otro 33% es antiperonista y no nos votará pase lo que pase; las elecciones la definen el 33% de independientes que tiene en cuenta ‘lo que pase’ a la hora de votar”. En el macrismo coinciden con esa lectura, y creen que en 2019 nos enfrentaremos a una ‘elección de tercios’.

En La Rioja, un tercio es oficialista y votará al candidato del PJ oficial sin importar cuál sea el candidato; otro tercio respalda al Gobierno Nacional a la vez que se opone al Bederismo y votará por el candidato de Cambiemos pase lo que pase; la elección la definirá el ‘tercer tercio’, que decidirá su voto una vez que ambos espacios definan a sus candidatos.

Es decir, según esta lectura pragmática, hay un 66% de los riojanos que –aunque todavía no estén definidos los candidatos y ni siquiera la fecha del comicio- ya tiene definido su voto. El próximo Gobernador se definirá en la habilidad de cada espacio (macrismo o PJ Provincial) para seducir a la mayoría del estante 33%.

Es en ese 33% restante es donde el ‘esquema de acumulación’ que se prioriza en Casa Rosada para definir al candidato, beneficia ampliamente a Paredes Urquiza. Muchos riojanos que integran el 33% macrista han sido fuertes críticos de APU hasta 2016, pero lo votarán por ser el Candidato de Cambiemos. La gran mayoría del 33% restante (‘indecisos’) son opositores por convicción a Julio Martínez, y no lo votarían, aunque si el candidato es un ‘peronista’ el escenario puede cambiar.

En el Macrismo porteño están convencidos que en las Provincias del norte las elecciones la definirán el ‘peronismo disidente’: los justicialistas que no apoyan al líder feudal. Esos peronistas –en su gran mayoría- son capaz de votar a un Peronista que represente a la Oposición, pero de ninguna manera votarán a un radical para que le gane al peronismo (oficialismo).

Martínez confía en que Macri sacrifique La Rioja

Si el pragmatismo que predominó en el Macrismo hasta el momento se repite en 2019, APU tiene grandes posibilidades de consagrarse como candidato de Cambiemos. Pero en el martinismo confían que –con el triunfo de 2017 en todo el País- Macri respetará el acuerdo partidario (UCR+PRO=Cambiemos) que lo llevó a la presidencia.

En 2017 Mashasha y compañía festejaron con más entusiasmo el triunfo del Macrismo a nivel nacional que la propia victoria ante Carlos Menem. Es que venciendo al PJ en las elecciones de medio término, Nación no solo logró garantizar la gobernabilidad hasta 2019, sino que confirmó que ‘no hace falta aliarse con el PJ’ para conseguir la reelección de Macri. El gran ganador de la elección de 2017 fue la UCR, convenciendo a Macri que respetando el acuerdo partidario se puede vencer al peronismo.

Es en este escenario que prima el acuerdo partidario donde Julio Martínez saca varias cabezas de ventaja sobre Paredes Urquiza para ser el candidato de Cambiemos en La Rioja. Es que la UCR, sin discutir la presidencia, se sentará a ‘negociar’ con Macri el esquema electoral de 2019 y pondrá sobre la mesa sus candidatos para Gobernador en varias Provincias: Mestre o Aguad en Córdoba, Crinejo en Mendoza, Morales en Jujuy, Martínez en La Rioja, etc.

Donde no exista un referente del PRO con posibilidades (como Vidal en Buenos Aires o Larreta en Capital Federal), la UCR impondrá candidato propio, sin permitir que sea un ‘peroncho’ el elegido. ‘Por un PRO hacemos campaña, por un peronista NO’, sería la simple premisa con la que Ernesto Sanz y compañía se sentarán a discutir con Macri. Insistimos, el gran aval que tiene el radicalismo para imponer esta postura es el resultado electoral logrado en las elecciones de medio término: si el PJ hubiese vencido a Cambiemos otra sería la historia.

En esta variable, no se puede obviar un dato significativo: Julio Martínez integra la Mesa Nacional de la UCR. Mashasha cuenta el aval irrestricto de su partido para ser candidato en 2019. Hay cuatro Provincias donde la UCR no está dispuesta a negociar: Córdoba, Mendoza, Jujuy y La Rioja. Si el macrismo ‘baja’ uno de los candidatos radicales en esas Provincias pondría en riesgo el acuerdo partidario que lo llevó al poder.

El mismo pragmatismo que benéfica a APU por la ‘acumulación’ en La Rioja, es el que lo perjudica en el escenario nacional: Macri no pondría en riesgo los millones de votos que aporta la UCR en Córdoba, Mendoza y Jujuy (triunfos seguros de Cambiemos con un radical a la cabeza) por unos 10 mil votos que diferencian –en la acumulación- a APU de Mashasha. Esos 10 mil votos son cruciales en La Rioja y definirán a nuestro próximo Gobernador, pero en el escenario nacional representan solo el 0,0005%.

Pragmatismo vs acuerdo partidario. Esa es la verdadera disputa dentro de Cambiemos que –cuando se disipe- terminará definiendo al candidato a Gobernador en La Rioja.