El asesinato de Garay marcará un Punto de Inflexión

El asesinato de Garay marcará un Punto de Inflexión

Un policía asesinó a Belén Brizuela en la Plaza de Aimogasta y NO hubo cambios en el Gobierno. Una patota mató a golpes a un joven (Gonzalo) en la puerta de la Casa de las Tejas y NO hubo cambios en el Gobierno. Rolando Bazán fue asesinado en la Comisaría Tercera por Policías abusivos y NO hubo cambios en el Gobierno. Instructores mataron a Emanuel Garay en la Escuela de Cadetes, y SÍ hubo Cambios en el Gobierno. 

 El asesinato ya se concretó. Nada de lo que haga el Gobernador (o cualquier otra persona) podrá devolverle la vida a Emanuel Garay. El Joven aspirante a Policía no murió, a Garay lo mataron. Si a un joven de 18 años se lo expone –según consta en la Causa- durante varias horas a un entrenamiento desmesurado y bajo una temperatura que rozaba los 40°, se desmaya y cae al piso como consecuencia del desgaste físico, comienza a convulsionar y recién varios minutos después se llama una ambulancia; si a Emanuel se le prohibió ingerir líquidos bajo la amenaza de que tomar agua era igual a pedir la baja de la Escuela de Cadetes; no se trata de una muerte, se trata de un crimen, de un asesinato.

Insistimos, nada podrá devolverle la vida a Emanuel. Sin embargo, si hay Justicia Real por su asesinato, su familia tendrá –al menos- la sensación de que Emanuel descansa en Paz. Ahora será turno de que la Justicia descubra quiénes mataron a Emanuel Garay, quién son los responsables de que un joven de 18 años que soñaba con ser policía haya terminado internado el primer día de clases, falleciendo cinco días después.

En cuanto a la lectura política de lo sucedido, vale destacar que por primera vez en muchos años, se observó que hubo una reacción en el Gobierno Provincial. Ni el Ministro a cargo, ni el Gobernador miraron para otro lado, no se hicieron los desentendidos. El Martes a la mañana, horas después de que fueran internados los 7 Cadetes (después la cifra se elevó a 12) durante la Jornada del Lunes, el Ministro de Gobierno Juan Luna aseguró que se removía a toda la cúpula de la Escuela de Cadetes, manifestando que “no puede ser que pase esto, vamos a iniciar una reforma profunda en la Policía”.

A diferencia de otros escándalos que tuvieron a la Policía como protagonista, esta vez no se esperó que pasen varios días con la ilusión de que se dilate el tema: el Gobierno acusó el golpe inmediatamente. Sin embargo, ese ‘cambio profundo’ que prometía el Ministro carecía de validez cuando quienes lo acompañaban en la conferencia era la misma cúpula policial tan fustigada en los últimos años.

Minutos después de ese promisorio anuncio de Juan Luna (‘cambio profundo en la Policía’), el Secretario de Seguridad Luis Angulo intentaba ‘bajar la espuma’ argumentando que “fue un excesivo golpe de calor el causante de la situación”. Es decir, mientras el Ministro anunciaba un ‘cambio profundo’, su Secretario de Seguridad seguía justificando el accionar en la Escuela de Cadetes, intentando tapar las salvajadas que cometían sus dirigidos en un ‘golpe de calor’. Tanto Luis Angulo como Luis Paéz eran insostenibles en sus cargos si el ‘cambio profundo’ anunciado por el Ministro era sincero.

Al respecto, muchas veces la sensibilidad y el clima social no entienden de la frialdad que hace falta en la Política. ‘La decisión ya está tomada, serán desplazados; solo se está esperando a ver qué pasa con la salud del Cadete, dependerá de eso el anuncio’, confiaba a RL un altísimo funcionario muy cercano al Gobernador. El Gobierno debía tener ‘algo’ para mostrar reacción si llegaba la peor noticia; y –lamentablemente- así fue. La peor noticia llegó e inmediatamente se anunció el desplazamiento de Angulo y Páez.

En busca de la humanización de la Policía

Apenas enterado de lo sucedido el Lunes pasado en la Escuela de Cadetes, el Gobernador Sergio Casas fue drástico con su entorno íntimo: ‘esto no da para más, hace falta un cambio sustancial en la concepción de la Policía’. Esa fue la línea que tomó su Ministro de Gobierno, y la que el propio Casas evidenció en la dura y triste conferencia de prensa del Sábado. Quienes frecuentan al Gobernador aseguran que la reacción del Gobierno en esta oportunidad fue distinta: no se busca ‘pasar el morro’ sino un cambio en serio en materia de Seguridad.

Hasta el ‘caso Garay’, la postura del Gobierno ante las anteriores tragedias y bochornos que involucraban a la Policía fue ‘que pase la noticia sin pagar demasiado costo político’. Esta vez, parece ser distinto: el Gobernador quiere un cambio en serio en la Fuerza Policial. Sin importar cuál sea el daño político mediato que haya que pagar, el Gobierno impulsará un giro de 360 grados en la Seguridad, que seguramente también tendrá sus secuelas y consecuencias en el Sistema Judicial.

La designación del nuevo Ministro de Gobierno, Seguridad, Justicia y Derechos Humanos respalda esta postura ‘cambista’ de Casas. Dicho nombramiento no tiene ningún aspecto político: eligiendo a Alejandro Moriconi, el Gobernador ‘no paga’ ningún favor político a nadie. Puede decirse, sin temor a equivocarse, que la designación de Moriconi es apolítica. Casas quiso al ‘mejor hombre posible’ en Seguridad, y no dejó que la ‘política’ interfiera en dicha elección. No es un dato menor.

En materia de Seguridad, los antecedentes de Moriconi son intachables, y tiene una aceptación del cien por ciento en el ambiente. Para más adelante quedará dilucidar qué pasará con el aspecto político del Ministerio, que sin lugar a dudas lo tiene: nos enfrentamos a la paradoja de que un ‘apolítico’ esté al frente del Ministerio Político del Gobierno. Seguramente, Casas ya tiene en mente la división del área, quedando Moriconi al frente del Ministerio de Seguridad, y nombrando un nuevo Ministro de Gobierno.

Otro dato para tener en cuenta: al frente de la nueva Escuela de Cadetes quedó René Maldonado, que representa la antítesis del saliente Teodoro Gómez, un Comisario ‘amigo’ de la rigurosidad en su término máximo, confundiendo el límite con el abuso y la tortura. Maldonado es un Comisario reconocido por todos sus pares como ‘el más humano de la Fuerza Policial’; incluso, se dice que justamente ese ‘costado humano’ le costó a Maldonado su alejamiento de la Escuela de Cadetes.

Tanto Maldonado, como el nuevo Ministro (Mariconi) y su par de Educación (Juan Luna) se encuentran trabajando a destajo en un nuevo Programa para la Escuela de Cadetes. ‘El cambio tiene que ser urgente’, fue el pedido del Gobernador.

En esta ola de cambios, donde ya fueron removidos el Secretario de Seguridad, el Jefe de Policía y toda la cúpula de la Escuela de Cadetes, no debería sorprender el pronto alejamiento de Pocho Brizuela de la Secretaría de Derechos Humanos. Las causas de la muerte de Emanuel Garay no son nuevas: todos los años existían denuncias sobre abusos y excesos. ¿Por qué, entonces, en su calidad de Secretario de Derechos Humanos Pocho no ‘alertó’ debidamente al Gobernador? Todos los actores del Ministerio son responsables de lo sucedido, nadie puede mirar para otro lado; y Pocho Brizuela es Secretario en el Ministerio en cuestión.

A su vez, el ala más dura de esta corriente ‘cambista’ repara que ‘quien fue Ministro de Gobierno en los últimos años también debe hacerse responsable de lo que le toca’. Hasta Diciembre, Claudio Saúl fue la cabeza de este ‘sistema de seguridad’ agotado y fuera de tiempo. ¿Habrá consecuencias para el hoy Diputado Provincial? Se deberá esperar a ver qué ‘aconseja’ el nuevo Ministro de Gobierno, que jurará en su cargo el Miércoles.

El ‘caso Garay’ no será un bochorno más de la Policía riojana, quedará en la historia como un punto de inflexión en el Sistema de Seguridad de la Provincia. El Poder Político gobernante buscará el ansiado ‘cambio profundo’ en la Policía riojana, y si lo logra recibirá la respuesta positiva de la ciudadanía; porque ese cambio que hoy busca el Gobierno, el Pueblo lo viene pidiendo a gritos desde hace años.

No será fácil que ese ‘cambio profundo’ se concrete. No solo habrá que mirar para adelante (lo que pase a partir de ahora en la Fuerza Policial), sino que el enardecido clima social exige –con razón- que se mire para atrás y paguen los principales culpables de lo sucedido. La primera decisión fue tomada con rapidez y acertadamente: salida de Páez y Angulo. ¿Alcanza con eso? Claro que NO. Es solo el inicio de un arduo y largo camino. Ojalá, por la memoria de Emanuel, que el Poder Político esté dispuesto a transitarlo.