Opinión: Dos alternativas en el Peronismo

Opinión: Dos alternativas en el Peronismo

Con la decisión tomada de no seguir en la Casa de las Tejas, el Gobernador piensa día y noche en la estrategia más eficaz para garantizar la continuidad del peronismo en el poder una vez que termine su mandato el 10 de Diciembre de 2015. Si ese día Beder Herrera delega el mando en un peronista (de cualquier sector) no habrá problemas en los números de la Provincia; de lo contrario, si a quien debe pasar el cetro es a su archienemigo Julio Martínez, desde Nación la ‘amistad financiera’ con La Rioja ya no será la misma.

Por julio laboranti

Este panorama no es una mero juego de anticipación, durante la semana pasada la Casa Rosada ya se lo comunicó al Gobernador. Aunque un día antes las Diputadas Nacionales por el bederismo (Griselda Herrera y Teresita Madera) festejaban y su auto adulaban por la aprobación del Presupuesto en la Cámara Baja, el viernes Beder Herrera sorprendió con críticas al Kirchnerismo, asegurando que “no quedé conforme con el Presupuesto”.

El malestar del Gobernador se debe a 190 millones de pesos que pensó que estaban incluidos, pero que el Jefe de Gabinete –Jorge Capitanich- le informó al propio Beder que ‘todavía no podía contar con esos 190 millones’. Según un trascendido de una fuente muy confiable en el seno íntimo del Bederismo, Capitanich le advirtió al Gobernador riojano: “los 190 millones están, pero garantizanos la continuidad del peronismo para que te los demos; los días pasan, Mashasha sigue arriba y ustedes (por LBH y RQ) se siguen haciendo los distraídos”.

El enojo público del Gobernador con la Casa Rosada se fundamenta en la necesidad de contar con ese dinero para posibilitar un aumento salarial a los empleados público. Si el bolsillo del trabajador está contento, no importa mucho cuáles sean los vericuetos políticos, el empleado seguirá confiando en el peronismo para gobernar la Provincia. Por otra parte, Beder considera que Nación no puede ‘jugar’ con el salario de los riojanos, ya que esa especie de ‘extorsión’ de Capitanich con los 190 millones tienen como destino el bolsillo del empleado riojano.

Lo cierto es que el Gobernador está obligado a definir la mejor estrategia electoral para el Peronismo. Ante el ‘apriete’ de Nación, trascendió que Beder Herrera tiene en la cabeza dos escenarios posibles para que el peronismo vaya todo junto y no se corra el riesgo de sufrir una nueva derrota a manos del radicalismo: Internas PASO Provinciales o Ley de Lemas.

Quintela no participará en unas probables PASO

Según pudo averiguar RiojaLibre, en el quintelismo no entra en análisis participar en unas internas abiertas peronistas. La razón es simple: más allá posibles ‘trampas’ haciendo que el aparato juegue exclusivamente para otro candidato, en caso de que Quintela venza en las PASO, algunos sectores del bederismo se ‘abrirán’ y no lo acompañarán en las Elecciones Generales. ¿A quién consideran los Q ‘algunos sectores’? Puntualmente, al que encabeza Néstor Bosetti y compañía, a quien acusan de NO ser peronistas.

Uno de los mandamientos sagrados del Peronismo es “el que gana conduce, el que pierde acompaña”. Quintela está convencido de que si vence al Bosettismo en las PASO, Bosetti NO lo va a ‘acompañar’ en las Elecciones Generales, abandonando el espacio e incluso traccionando sus votos para el candidato opositor (Martínez).

Es decir, en unas supuestas PASO donde el peronista deba elegir entre Quintela, Bosetti, Casas y algún otro candidato; el Intendente piensa que vence sin mayores sobresaltos, pero Bosetti no soportará la derrota y huirá a las filas de la oposición, haciendo su propio juego. En esta sencilla –y comprensible- razón, Ricardo Quintela fundamentará su negativa a participar. “Bosetti ya está diciendo que si Ricardo participa él se va, imagínate si accede a participar y pierde… Es obvio que va a huir, prefiriendo jugar para cualquiera menos para Quintela”, se escucha en los pasillos del Palacio Municipal.

Ley de Lemas

Aunque muchos creen que la aplicación de esta Ley (primero se debe aprobar en la Legislatura, por lo que el Gobernador tendrá que tener el ‘aval’ de los Diputados) puede apreciarse como una trampa del Doctor al Gitano, no habría que desechar la idea de que termine edificándose como un ‘boomerang’ para los que se dicen ultra bederistas (ex mesistas) y sean ellos los embaucados.

A diferencia de las PASO, en el quintelismo se está estudiando en detalle la posible aplicación de esta Ley para prever y eliminar cualquier artimaña que termine perjudicando a Ricardo Quintela. Para sumarse al peronismo en una Ley de Lemas, el Gitano pondría una condición ‘sine qua non’ al Gobernador: que –además de él- participen al menos dos candidatos más por el Bederismo. El Intendente sabe que gana cómodamente la Capital (el Departamento con mayor padrón electoral por lejos) y a sus contrincantes le costará mucho recuperar votos en el Interior para poder vencerlo.

Pero en este escenario, Quintela quiere por lo menos dos candidatos a Gobernadores bederistas (Sergio Casas y Tere Madera o Tití Bosetti), para que en el Interior se repartan los votos del ‘aparato’ entre dos o más alternativas, siendo imposible descontar la ventaja que el Gitano conseguiría en Capital. Vale recordar que en la Ley de Lemas el candidato del partido que quede primero, suma a su favor todos los votos de los demás candidatos peronistas para competir contra el porcentaje final del opositor (Martínez). Y será tarde para el ‘berrinche’ de los perdedores, sus votos ya habrán ayudado al peronista más votado a ganar la elección.

Imaginemos, por ejemplo, a Julio Martínez como candidato de la oposición y a Quintela, Casas, Bosetti y Fonzalida por el peronismo. Mashasha gana la elección con el 35% (el porcentaje obtenido el año pasado menos la adhesión del voto Q). En el peronismo, Quintela obtiene 19%, Casas 13% (candidato ‘fuerte’ del bederismo), Bosetti 7% y Fonzalida 5%. La Ley de Lemas haría que el próximo gobernador sea Ricardo Quintela, ya que con la ayuda de los otros candidatos peronistas llega al 44%, superando el 35% de Martínez. De más está decir que es un escenario imaginario que solo sirve para emjemplificar el funcionamiento de la Ley de Lemas.

Mucho se preguntarán por qué Martínez no gozaría –al igual que el peronismo- de la sumatoria de votos. La respuesta es clara: él o Bordagaray (los dos líderes de FCR) representan el mismo espectro de votos, no como en el justicialismo donde cada líder tiene su propio sector interno. Es decir, si Bordagaray se erige como candidato para competir con Martínez en la Ley de Lemas no harían más que dividir el caudal de votos de FCR (ese 35% que imaginamos en el párrafo anterior).

Para el peronismo la Ley de Lemas tiene sus pro y sus contras. La principal negativa es la atomización del Movimiento: por más que ya sea tarde para ‘los perdedores’ para manifestar su disconformidad en las elecciones, el ganador se verá con el nada recomendable panorama de comenzar a Gobernar con enemigos íntimos. El famoso ‘sos gobernador gracias a mis votos’ se escuchará durante los próximos cuatro años. La ‘legitimidad’ del vencedor quedará en vilo hasta el 2019.

Por otro parte, es una gran salida que tiene Beder Herrera para delegar el poder en un peronista, logrando que el ‘heredero’ no largue como un líder fuerte y consolidad, sino –por el contrario- como un Gobernador que deberá afrontar varios cuestionamientos de poder en sus primeros pasos en la Casa de las Tejas.

El escenario ideal de Quintela consta en que se lo consagre como candidato fruto de la Unidad y el consenso en el partido, sin la necesidad de atravesar esta ‘atomización’ que implica la Ley de Lemas. Sin embargo también es cierto que esta alternativa se edifica como una buena opción para acaparar todos los votos peronistas, sin la necesidad de armar un frente amplio y llegar al Gobierno por fuera del peronismo.

El viernes, el Gobernador será el único orador en el Discurso del 17 de Octubre. Algunos esperan definiciones. El entorno de Beder dice que ‘se quedarán con las ganas, aunque algunas pistas de lo que tiene pensado puede esgrimir’. Habrá que esperar.