El Maldito Cambio de Macri y Mashasha

El Maldito Cambio de Macri y Mashasha

En RL te lo venimos advirtiendo desde el mismo día que Mauricio Macri asumió la presidencia: su política económica (apertura de importaciones y quita de subsidios en los servicios públicos) es letal para las economías regionales. El panorama que hoy muestra la Ciudad de La Rioja es desolador: más de 100 comercios cerrados en el centro capitalino.

No hace falta una fórmula persuasiva especial, ni emplear demasiados recursos para ayudar a la imaginación. Es algo que los riojanos presencian día a día y de lo que se viene dando cuenta textual y gráficamente; está en los comentarios de la calle, en las mesas de los bares, en las crónicas periodísticas, en el gesto preocupado de quienes conservan todavía la suerte de poder atender detrás de un mostrador. Quizás su rostro más elocuente, doloroso y duradero, pero que tiende a perderse rápidamente entre la fugacidad que impera en las percepciones de lo que afecta ‘a otros’ -hasta que toca- sea el de aquellos que han perdido su fuente de trabajo genuino y directo.

La difícil situación económica trasciende su impacto en las fábricas del Parque Industrial, donde se intenta parar la hemorragia que implican los cientos de despidos y el recorte de salarios, y, como un coletazo más de la inflación, el descenso del consumo y la consiguiente caída de las ventas, desbarata el comercio en La Rioja. Firmas tradicionales en el centro han cerrado sus puertas o se han trasladado a locales menos ambiciosos y más alejados, para lo que previamente un comercio más pequeño tuvo que quedarse sin opciones y desaparecer. En un efecto dominó, los lugares van desplazándose y las espaldas van desgastándose. Por cada grande que cae, hay varios pequeños a los que el oxígeno se les acabó mucho antes.

El panorama en algunas cuadras alrededor de la plaza 25 de Mayo es desolador. Y ya lleva varios meses. En otras se disimula de forma más inmediata por el surgimiento de nuevos comercios, pero en esos casos también se observa en factor común: lo que viene son micro emprendimientos de estructura más endeble, de rubros más generales y anexos -como el maxikiosco o la venta de ropa económica, de perfumes, de artículos de limpieza-, de escasa inversión y desarrollo empresarial. Sobre todo, hay una característica que resalta: el que está al frente y atrás es el propio dueño, a veces, junto a un par de familiares. Se achicó el espacio para los empleados, que hace un par de años se calculaban en dos o tres por local, y se estiró la precariedad.

Fotos: Natali Romero (MinutoRioja)