Casas y/o Beder es la apuesta peronista contra la UCR

Casas y/o Beder es la apuesta peronista contra la UCR

Beder pateó el tablero y se lanzó como candidato a Gobernador para el año que viene. A quien más perjudica su candidatura es al Intendente capitalino, y a los pre candidatos dentro del oficialismo que todavía confiaban en sus posibilidades. La Teoría de los Bonsai y el desplazamiento de APU como ‘tercera pata’ deja al Peronismo SIN Plan C. La única incertidumbre que resta dilucidar es si será ‘Casas o Beder’ ó ‘Casas y Beder’.

El 2019 se acerca, las principales figuras de la política riojana van moviendo sus piezas, y el Tablero se va clarificando de cara a la elección del próximo Gobernador de la Provincia. Indudablemente, la semana que pasó tuvo una noticia que sobresalió por sobre el resto, marcando agenda en los medios y en la vida política de la Provincia: Luis Beder Herrera anunció que será candidato, pretendiendo volver al mando de Casa de las Tejas.

La candidatura de Beder Herrera tiene una repercusión directa en los otros dos espacios peronistas que aspiran al poder mayor en el período 2019-2023. Tanto el Oficialismo Provincial (Casismo) como el Oficialismo Municipal (Paredismo) todavía no pueden reponerse de semejante cimbronazo, y –con encuestas sobre la mesa- estudian y analizan cuál es la mejor manera de reaccionar.

A pesar de sus diferencias, el Casismo y el Paredismo coinciden en la interpretación de las posibilidades de Beder: ‘tiene un techo bajo, pero un piso muy alto’. Desde estos sectores se especula que el Gobernador posee un voto cautivo (denominado bederismo) que merodea entre el 20 y el 25% en la intención de voto; pero –a su vez- su supuesta ‘alta imagen negativa’ le fija un techo de crecimiento en 30%, con el cual se le hace casi imposible vencer a Julio Martínez.

Como sea, la candidatura de Beder Herrera es un problema aun sin solución para estos dos sectores. El ala tecnócrata del Gobernador (Gastón Mercado Luna-Luis Brizuela-Claudio Ana) cree que el lanzamiento de Beder obliga a Casa de las Tejas a ‘apurar los trámites’ y responder cuanto antes con el ‘Operativo Clamor’ para la Reelección de Sergio Casas. En una improvisada cumbre que tuvo lugar la semana pasada en Villa Unión, algunos Intendentes y Diputados pidieron por la continuidad de Sergio Casas.

Es aquí cuando aparecen las Internas dentro del Casismo, ya que un importante grupo de dirigentes y funcionarios no cree conveniente ‘arriesgar’ el poder con la Reelección de Casas. Las dos alternativas viables para habilitar la candidatura de Casas son la ‘reinterpretación de la Constitución’ vía el TSJ, o una consulta popular previa sanción con dos tercios de la Cámara.

Si se opta por la primer opción, el oficialismo ‘contará clavos’ hasta el mismo día de la elección por temor a que suceda lo mismo que en Santiago del Estero, cuando la Corte le impidió a Zamora ser candidato a solo tres días del comicio. Si se elige la Consulta Popular, el primer obstáculo estará en la Cámara (hay 10 Legisladores que aún responden a Beder, por lo que el Casismo Puro no llegaría a los dos tercios necesarios), y el segundo temor –el más importante- es el resultado de la votación. Las mismas encuestas que le dan a una Imagen Positiva superior al 60% a Sergio Casas, auguran que alrededor de un 70% se opone a una reforma constitucional.

A pesar de estas trabas, en el Casismo todos empiezan a comprender –políticamente- que el único candidato posible es Sergio Casas. Si Beder es candidato, enfrentando al Oficialismo, solo el Gobernador le puede disputar el ‘consenso’ de la dirigencia, fundamental para traccionar votos en el Interior. ‘El Gitano puede medir muy bien, pero si es ‘nuestro candidato’ perdemos por afano contra Beder, 9 de cada 10 dirigentes del Interior le trabajarán al Doctor’, confió a RL una importante fuente casista y luego agrega: ‘solo con Casas candidato podemos ir a cada Departamento a persuadir a los dirigentes locales que somos ‘mejor opción’ que Beder’.

Por otra parte, en un repaso de las ‘decisiones políticas’ más importantes del Gobierno se puede advertir que no existe en Casa de las Tejas una intención de ‘impulsar’ a alguno de los precandidatos que se anotan para el 2019. En la Legislatura el poder recae en la Diputada famatinense Adriana Olima, y la presidencia del Bloque Justicialista fue para Hugo Páez. En el Gabinete Provincial, Casas apuesta a los ‘jóvenes’ para brindarles los espacios de poder más importantes: la última designación fue la de Juanqui Santander en Desarrollo Social.

Existe una coincidencia entre todos estos actores (Olima, Paéz, Santander, Quintero en Hacienda, etc.) que dominan espacios vitales de poder: NINGUNO tiene aspiraciones de ir por la Gobernación el año que viene. Si Casa de las Tejas tendría definido su candidato, lo impulsaría brindándole manejos importantes y claves de fondos y recursos. Sin Tere Madera en la Vicepresidencia Primera de la Cámara y sin Quintela (o un delfín suyo) en el Ministerio de Desarrollo Social, el oficialismo envía un claro mensaje: el candidato es Sergio Casas.

De los nombres que estaban en danza a principios de año, para la posible Interna del PJ, todos han sufrido –en mayor o menor medida- una quita de protagonismo y poder. Ricardo Guerra se anotó él mismo como precandidato, y a las pocas semanas fue desplazado del Ministerio de Hacienda; Marcelo Del Moral era ‘el candidato’ de la Legislatura, y no tardó en perder la codiciada Presidencia de Bloque.

Por su parte, ni Tere Madera ni Ricardo Quintela lograron satisfacer sus demandas: no solo no se les dieron espacios de poder en el Gabinete, sino que sus liderazgos en la Cámara –por peso propio- enfrentan constantes traspiés, ya que no ostentan la Presidencia de ninguna Comisión, y dos de sus proyectos de campaña (Boleto Estudiantil y Paridad de Género) no consiguen estado parlamentario.

En el oficialismo, la teoría de los Bonsai sigue predominando: todo dirigente que intenta ‘asomar la cabeza’ recibe un correctivo que lo devuelve a la realidad, para que entienda que no es ni más ni menos que todos sus compañeros. Como en la última década, el único líder de Provincia sigue siendo el del Gobernador.

APU, el mayor perjudicado

Sin embargo, amén del golpe de realidad que recibieron los ‘pre candidatos’ casistas, a quién más sacude la candidatura de Luis Beder Herrera es al Intendente capitalino. Hasta hace poco menos de un mes, Paredes Urquiza tenía el privilegio de ser el ‘árbitro’ de la elección a Gobernador: si APU aceptaba ser Vice de Mashasha, la victoria de Cambiemos era un hecho; y si Paredes elegía continuar en la Intendencia respaldando al Gobierno Justicialista en Provincia, la continuidad el peronismo en el poder no corría riesgos.

Pero ahora, con Beder candidato, APU pierde esa privilegio de ser ‘la piedra en el Zapato’ del Casas y Mashasha. Por estos días, tanto el Gobierno Provincial como el Senador Nacional por Cambiemos se enfocan en solucionar el ‘problema Beder’. El ex Gobernador pasa a ser la ‘tercera pata’ que definirá el comicio, desplazando a APU de ese codiciado lugar.

Este nuevo escenario quedó demostrado con los hechos que se sucedieron la semana pasada: Paredes Urquiza embistió contra Provincia con una denuncia penal a Sergio Casas, intentando ‘no perder el protagonismo’, pero la agenda se centró en la candidatura de Beder. Lo único que logró esa denuncia penal presentada por APU fue ‘tacharlo definitivamente’ como una alternativa de Casa de las Tejas en el caso de no avanzar con ‘Casas Candidato’. Primero sus colegas del Interior, y luego el propio Gobernador, embistieron duro contra Paredes, confirmando que la relación está rota, sin posibilidades de recomponerse.

Con lo puesto (teoría de los Bonsai en el oficialismo y APU desplazado como ‘tercera opción’), la definición para el elector peronista se reduce a Casas o Beder. No hay Plan C: el peronista deberá elegir el año que viene entre esos dos candidatos. Habrá tiempo para definir si esa disyuntiva se resolverá en una instancia previa al Comicio, o la confrontación llegará a las elecciones generales.

Las especulaciones están a la orden del día. Hay quienes creen (APU entre ellos) que todo esto es parte de una gran estrategia del ex Gobernador, diagramada a fines del año pasado con el actual mandatario, para ‘limpiar’ el camino hacia 2019: sacar a Beder del Gobierno, sacarlo del Partido y quitarle todos los espacios de poder para ‘exculparlo’ de los males de la Gestión. Esta corriente anticipa que en Febrero o Marzo se vendrá la ‘gran reconciliación’, dejando las diferencias de lado y definiendo –entre ellos dos claro está- cuál es la mejor opción para garantizar la continuidad peronista en el Poder.