Gómez, Ortiz y Contreras, asesinos con Uniforme

Gómez, Ortiz y Contreras, asesinos con Uniforme

‘¿Quién da el alta psicológico a los cadetes de la fuerza?’, es la pregunta que surge naturalmente tras el femicidio de Jessica Oviedo, que se suma a los asesinatos a manos de policías de Romina Ríos y Danilo Heredia. Tres casos que repiten una constante: potenciales asesinos con arma relgamentaria. ¿Por qué la Escuela de Cadetes les brinda armas a quienes no están preparados psicológicas para tenerlas?

El reciente femicidio de Jessica Oviedo sacudió a la sociedad riojana y volvió a abrir interrogantes respecto a la participación de policías en casos de violencia y la responsabilidad del Gobierno en la prevención de estos actos de máxima gravedad. Es el segundo policía femicida en tres años y se suma al asesinato de Danilo Heredia, también a manos de un uniformado.

Uno de los mayores interrogantes tiene que ver con el alta psicológica que reciben los cadetes de la Escuela de Policía, teniendo en cuenta que las personas que deberían custodiar a la ciudadanía terminan cometiendo un asesinato. ¿Quién lo otorga?

“El Centro de Salud de la Policía era el encargado de dar el alta médica a los cadetes antes de la reforma” que se llevó adelante en la Escuela de Policía tras la muerte de Emmanuel Garay (18), según aclaró a EL FEDERAL la actual directora del instituto, Hilda Lucero.

“Hay que ver si lo tenía al alta médica”, cuestionó Lucero con respecto a Heber Gómez, el presunto femicida de Jessica Oviedo.

Esa documentación -dijo- está en posesión de la policía, más allá de las reformas que hubo en la escuela después de la muerte de Emanuel. Hasta ahora nadie la exhibió.

Ante esta situación, Lucero insistió en la necesidad de realizar un test psicológico de forma anual a cada cadete, para lo cual necesitaría disponer de más fondos. Al respecto recordó que hace dos meses se suicidó un cadete.

Casos
La llaga se volvió a abrir este último viernes cuando un joven policía identificado como Santiago Gómez asesinó según la principal hipótesis a su pareja, Jessica Oviedo, también agente de la fuerza, de varios disparos y luego se suicidó. El estremecedor caso volvió a poner en tela de juicio la preparación de los egresados de la escuela de policía. Oviedo era hija de dos niños.

A este caso se suma el femicidio de la joven Romina Ríos que conmocionó también a La Rioja, en febrero de 2015, por la brutalidad que ejerció el policía Pedro Ortíz que asesinó a su víctima con un tiro en la espalda y luego la prendió fuego.

Ortiz recibió una condena ejemplar, ya que fue penado a prisión perpetua por homicidio doblemente calificado, por su calidad de funcionario policial y por su relación de pareja con la víctima.

El femicidio de Romina se dio cuando la sociedad no terminaba de salir del asombro por el asesinato de Danilo Heredia (18), también a manos de un policía.

Danilo Heredia
Si bien el caso de Danilo Herrera no se trata de un femicidio, no deja de sorprender lo macabro del asesinato, ya que la justicia comprobó que el policía Luis Contreras, con la complicidad de su pareja Vanina Espinoza, ultimó a Danilo y luego lo enterró en el patio de su casa para intentar hacer desaparecer el cadáver, y como si esto fuera poco, ambos se plegaron a la búsqueda del joven mientras estaba desaparecido.

LUIS CONTRERAS Y VANINA ESPINOZA FUERON CONDENADOS A RECLUSIÓN PERPETUA, ACUSADOS DE HOMICIDIO AGRAVADO POR ENSAÑAMIENTO Y ALEVOSÍA.

Al analizar estos casos es interesante tener en cuenta las reiteradas denuncias que viene realizando el abogado Raúl Vidable, que tiene la defensa de los imputados por la muerte del cadete Emanuel Garay.

En una de las últimas presentaciones, Vidable informó, en agosto pasado, que había presentado una denuncia penal por falsificación de documentos y falsedad ideológica contra los doctores Julio Machado y Cecilia Orquera, profesionales del Centro Médico policial.

“Los estudios médicos daban mal y dieron el apto médico”, advertió el abogado, apuntando también contra la psicóloga Roxana María Páez, a quien acusó de dar el alta psicóloga a una cadete pese al que lo había reprobado en dos oportunidades. En ese sentido aclaró que la aprobación llegó tras la autorización del entonces secretario de Seguridad, Luis Angulo.

En esa oportunidad, el abogado también apuntó contra el comisario general, Teodoro Gómez, padre del supuesto femicida Santiago Gómez, a quien le atribuyó el ingreso de cadetes a la escuela sin alta médica.