Números oficiales para el mes de Abril en Buenos Aires

Números oficiales para el mes de Abril en Buenos Aires

Una familia necesitó en abril ganar más de $ 23.802,75 para ingresar en el umbral inferior de la clase media, de acuerdo con los datos de la la Dirección General de Estadística y Censos porteña. Asimismo, un hogar tipo de cuatro integrantes que vive en la Ciudad de Buenos precisó tener $ 7.356,75 mensuales para no caer en la indigencia, $ 14.949,31 para no ser pobre.

Ante la escalada inflacionaria, un hogar porteño precisó ganar más de $ 7.300 para no ser indigente y casi $ 15.000 para no ser pobre.

Según el organismo, la canasta básica alimentaria (CBA) que marca el límite de la indigencia tuvo un aumento del 1,33% en abril y de 24,29% interanual. En tanto, la canasta básica total (CBT), que determina el tope de la pobreza, registró una suba del 2,25% en el mes y del 26,20% respecto de abril del año pasado.

Estadística de la Ciudad establece seis sectores en su clasificación: además de pobreza e indigencia, figuran no pobres vulnerables (supera la CBT pero no alcanza a la canasta total), sector medio frágil (hasta 1,25 veces la CT), clase media (hasta cuatro veces la CT) y sector acomodado (más de cuatro veces la canasta total).

 

Primer año de Macri: la pobreza creció al 32,9% y afecta a 13 millones de personas

A fines de 2015, la pobreza era del 29%. La indigencia pasó del 5,4% al 6,9%. Afectó la devaluación con inflación y la recesión. Habría mejoras con suba del salario real

La devaluación, la aceleración inflacionaria y la recesión económica de 2016 hicieron que durante el primer año de gestión del presidente Mauricio Macri crecieran los niveles de pobreza e indigencia, que alcanzaron el 32,9% y 6,9% respectivamente al tercer trimestre del año pasado. Es decir que desde fines de 2015 se incrementó en 1,5 millón la cantidad de personas pobres, de los cuales 600.000 son indigentes, por lo que sólo disponen de ingresos para cubrir la canasta alimentaria.

Se trata de las últimas cifras que dio a conocer el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), presentadas ayer en conferencia de prensa. Según el estudio, a septiembre de 2016, 13 millones de personas eran pobres y 2,7 millones, indigentes.

A esa fecha, una persona era pobre cuando sus ingresos no alcanzaban los $ 5000 mensuales, mientras que caía en la línea de indigencia si no obtenía por mes $ 1800.

El empobrecimiento de la sociedad se produjo con más fuerza en el primer trimestre del año, luego de la devaluación, pero el freno de la actividad económica persistente durante todo 2016 siguió afectando los ingresos. Es por ello que los datos del tercer trimestre también marcan un incremento respecto de la primera mitad del año. Durante los primeros seis meses del año, la pobreza era del 32,6% y la indigencia, del 6,2%. A su vez, a fines de 2015, los números eran del 29% y del 5,4%, respectivamente.

De acuerdo con el informe de la UCA, en el segundo semestre hubo una desaceleración en el incremento de la pobreza, que tuvo su pico de aumento en el primer cuatrimestre, aunque siguió creciendo la indigencia. “El sector más perjudicado fue el indigente. Las medidas de ajuste económico, el contexto internacional adverso, las políticas antiinflacionarias y la rezagada inversión pública y privada habrían agravado el escenario de crisis, más recesivo y adverso en materia de empleo y poder adquisitivo para amplios sectores sociales”, manifestó el titular del Observatorio, Agustín Salvia.

En diálogo con El Cronista, el analista explicó que la devaluación y posterior aceleración de la inflación de diciembre de 2015 afectó principalmente a la clase media baja, sectores informales o cuentapropistas, que no tienen salarios ajustados por paritarias y que “lo único que experimentaron fue el impacto de la inflación. Esa gente cayó en la pobreza”, aclaró Salvia. Agregó que en ese momento los sectores indigentes no se vieron tan afectados porque los compensaban los planes sociales, que se mantuvieron y hasta ajustaron por inflación.

La indigencia creció con más fuerza a partir del segundo trimestre, cuando comenzó a sentirse con más fuerza la caída de la actividad. Muchos hogares pobres cayeron en la indigencia porque comenzaron a tener menos trabajo producto de la recesión y la baja del empleo formal. “Donde no crece el trabajo, la gente gasta menos en proveerse de servicios en los que están concentrados los sectores pobres”, enfatizó Salvia, en relación a las “changas” o pequeños comercios de barrio.

El ODSA indicó que empeoró el contexto laboral: el pleno empleo pasó del 43% de la población económicamente activa al 41,4% en 2016; el empleo precario bajó del 31,9% al 30,7%; y el subempleo inestable aumentó del 15,6% al 18%. También dijo que el desempleo se incrementó del 9,4% en 2015 al 9,9% en 2016.

Sobre los datos del último trimestre del año y el comienzo del 2017, el economista manifestó que podrían mostrar una mejora en la medida en que haya reactivación económica, del empleo y del salario real. “Si hay reactivación, la situación no va a empeorar. Podría caer si los salarios le ganan a la inflación”, enfatizó Salvia, quien si bien remarcó el fuerte crecimiento respecto de 2015, aclaró que la Argentina se encuentra en niveles de pobreza e indigencia similares a los de 2010 o 2014. Hubo un empeoramiento respecto del año anterior, o si se las compara con las de 2011, porque fueron años donde “hubo una burbuja de consumo”, añadió.